¿Para qué sirve el Telemarketing ?

23 enero, 2014 admin
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Hace muchos años (parece un cuento) vivíamos en un mundo en el que para cualquier cosa teníamos que ir a la oficina correspondiente: si no entendíamos la factura, si teníamos que dar alta o baja de cualquier servicio, si queríamos reclamar… agua, luz, tfno, seguros… En fin, que para todo había que desplazarse con la pérdida de tiempo que eso suponía. Claro, que también tenía su lado bueno, se hacía más vida social. En la oficina de turno podías encontrarte con ese amigo de la infancia al que hacía años que no veías, o aprovechando el viaje llamabas a tu amiga (a su casa, que aún no había móviles) para tomar un café juntas. Antes de salir visualizabas el camino cual GPS (que tampoco existían) y planificabas tus recados en función del recorrido. A veces tenías que ir dos veces pues justo necesitaban el único papel que no habías llevado. Ay, qué tiempos aquellos.

Pero entonces inventamos el telemárketing; o lo importamos, que es más normal aquí. Quiero pensar que la idea inicial era buena: poner un servicio de atención telefónica al cliente para facilitarle la vida ahorrándole desplazamientos. Vale, eso está bien ¿no? Además, cuando empezó teníamos el servicio mixto. Es decir, podías llamar o ir a la oficina. Bueno, realmente aún tenías que ir a la oficina para gestionar los asuntos pero ya no tenías que ir para las consultas. Así era en el principio. Se generaron miles de puestos de trabajo ya que poco a poco todas las empresas incorporaron este servicio.

Pero ¿qué ha sucedido en los últimos años para que esa buena idea se haya convertido en un martirio para los usuarios? Pues lo de siempre: dinero. Donde unos vemos buenas ideas otros ven sólo dinero sin importarles nada más. Y da igual si tú no llamas, ya te llaman ellos y te meten en un lío. Esto no es para tomarlo a broma ya que podemos acabar en una lista de morosos sin tener culpa o en abogados, aún encima. Porque el telemárketing ha descubierto que no sólo puede sentarse a esperar llamadas, sino también puede pasar a la acción y llamar. No importa la hora. Que te has tumbado pa’echar la siesta, te llaman; que al fin has conseguido dormir al niño, te llaman; que estás en la ducha… acompañado, te llaman (aquí si que fastidia ¿eh?). Adsl, libros, purificadores de agua… Y los teleoperadores son argentinos, peruanos, colombianos. ¡Dejadme en paz! Si quiero algo ya llamaré yo para pedirlo. Porque, además, de lo que te cuentan cuando te llaman a lo que es realmente “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Así que a veces, la mayoría de las veces, es mejor decir “no” y confiar en que te hagan caso.

Pero lo peor es que no podemos hacer nada. Hoy casi todo es por teléfono, han desaparecido muchas oficinas físicas. Claro, quizás a las empresas les sale más barato. En un sólo local tienen muchos empleados que atienden en cada turno a miles de clientes. Esto no era posible antes. Leyendo esto ¿no te viene a la memoria eso de “cualquier tiempo pasado -sin telemárketing- fue mejor”? Perdón, te tengo que dejar que me llaman al tfno para no se qué oferta de adsl gratis.

Conclusión: el telemárketing está muy bien si se usa correctamente. Pero, por desgracia no es así.

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